Solidaridad en la montaña

Por Juan José Buendía Muñoz

Artículo publicado en la revista desnivel nº 242

Últimamente oigo hablar de montaña, y la noticia que me canso de oír no es otra sino que se deja morir a la gente en la montaña, se saca a colación las declaraciones de D. Edmund Hillary diciendo que en el Everest se deja morir a las personas con tal de lograr la cumbre.

Queridos amigos de desnivel y lectores que os interesáis por el mundo de la montaña, es la primera vez que escribo para dar una opinión y en este caso es que no puedo dejar de dar mi testimonio.

Últimamente oigo hablar de montaña, y la noticia que me canso de oír no es otra sino que se deja morir a la gente en la montaña, se saca a colación las declaraciones de D. Edmund Hillary diciendo que en el Everest se deja morir a las personas con tal de lograr la cumbre.

Me cuesta reprimir la emoción cuando oigo hablar de David Sharp y es que yo tuve la desgracia de pasar por encima de sus pies que reposaban sobre la huella que lleva a la cumbre del Everest por su cara norte o hacia la salvación de la tienda de campaña en el campo 3. Hice cumbre en el Everest el día 17 de diciembre a las 5: 45 de la mañana con mi amigo y grandísimo montañero Oscar Cardo, al bajar pasamos por encima de las botas último modelo y rojo brillante con los crampones puestos de David, sobre su cuerpo estaba su mochila.

Al llegar al campo base fuimos a ver a nuestros amigos de la expedición turca y entre otras cosas se sacó este tema, inmediatamente se hizo el silencio y uno de ellos que había hecho cumbre dos días antes que nosotros nos contaba entre el más absoluto silencio, como el que solo reina en las altas montañas, su experiencia con David. Subiendo hacia la cumbre a eso de las 2 de la mañana paso a su lado que por entonces estaba sentado y pensó que estaba muerto como los dos montañeros que se encontraban a continuación de David en unos pocos metros, Este escalador turco subió a la cumbre con dos Serpas y cuando bajo observó que David se había movido y vio que aun vivía, inmediatamente, relataba nuestro amigo con lagrimas en los ojos, nos acercamos a él e intentamos reanimarle , David había pasado la noche y el día siguiente allí sentado presa del agotamiento y de la falta de oxigeno a 8400m, le intentaron dar de beber fue casi imposible , después le dieron oxigeno y constantes masajes en brazos y piernas, pero todo parecía inútil las manos estaban congeladas y los pies también, su capacidad de reacción era muy pequeña, consiguieron hablar con él y animarle un poco pero fue imposible hacerle reaccionar, finalmente y tras mas de una hora de intentar reanimar las reservas de oxigeno del montañero turco y los dos serpas se agotaban , el frío y el agotamiento empezaba a hacer presa en ellos y tuvieron que tomar la peor decisión de sus vidas, dejar a David sentado sabiendo que no bajaría de allí, “lo que debía haber sido el día mas feliz de mi vida se ha convertido en el mas amargo” nos comentaba nuestro amigo turco, las cerca de 20 personas que escuchamos el relato éramos incapaces de articular palabra. Esa noche al menos yo apenas dormí pensando en el relato de lo sucedido con David.

Quiso la fortuna que al día siguiente la tan vilipendiada solidaridad entre los escaladores del Everest llamara a la lona de nuestra tienda del campo base avanzado a 6400m, un alpinista americano de la expedición de Everest Max me dijo “tenéis a un compañero en el campo1 (collado norte a 7100m) que no puede moverse y si no subís a por él va a morir” yo le dije que todos los miembros de nuestro equipo estaban a salvo y en el campo Base, La persona que estaba en el C-1 era Vince Waters, un Canadiense que compartía permiso de ascensión con nosotros, su intención era escalar sin Oxigeno ni sherpas la norte del Everest y las fuerzas le abandonaron a 7100m, no había otra opción había que subir a por él, Eran las cinco de la tarde a las 6 anochecía con lo que eso significa a 7100m, cuando estábamos casi dispuestos a salir por la noche afortunadamente un médico americano pudo tratarle en el C1 con Oxigeno, que nosotros le ofrecimos diciendo que cogiera todo lo que necesitara, y dexometasona y nos comunico que aguantaría la noche, al día siguiente Oscar Cardo y Raúl Checa , Que habían hecho cumbre conmigo dos días antes y Jorge García y Paco Duran todos miembros de la primera expedición castellano-manchega al Everest, subimos las 5:30 de la mañana a por Vince, absolutamente nadie rehusó ni se quejó lo mas mínimo de tener que subir a por Vince, las horas pasadas en la ascensión a la cumbre ya no contaban el abandono de la seguridad del campo base para tener que subir otra vez a las paredes de nieve y hielo que separan los 6400m a los que estábamos del collado norte tampoco contaban.

Solo 4 pudimos llegar hasta Vince y empleamos 12 horas en bajarlo por las paredes del collado norte hasta el campo base avanzado podrían haber sido más de no haber sido por la excelente colaboración del propio Vince que a duras penas se tenía en pie pero nunca dudo de nuestras maniobras con las cuerdas se confió a nosotros y colaboró con gran valentía y sin quejarse lo mas mínimo a pesar de la peligrosidad y dureza de la bajada.

La emoción llegó otra vez cuando llegamos al ABC casi anocheciendo y salieron a recibirnos con chocolate caliente nuestros amigos turcos. La mirada de todos ellos y en especial la del montañero que asistió a David es imposible de describir, pocos fueron los que pudieron reprimir las lagrimas, y nadie se avergonzaba de ello.

Hace un par de semanas recibí un correo electrónico de Vince, estaba de vacaciones en Filipinas escapó con un grave edema pulmonar y leves congelaciones en la nariz y en los dedos gordos de los pies de las que ya esta recuperado.

Esa noche si dormimos a gusto.

Juan José Buendía Muñoz
Director Técnico de la 1ª expedición Castellanomanchega al Everest.

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