Pecar en Cuenca

Por Humberto del Horno Díaz

Ni Casas Colgantes ni Procesión de los Borrachos. Son Casas Colgadas, y son las Turbas”. Y así siempre. No es raro tener que explicar dos conceptos básicos de la ciudad de Cuenca a gran parte de la gente que la visita, o que (desafortunadamente para ellos), conocen poco de la capital conquense.

Pues bien. Tras estas aclaraciones, y siempre que quien escucha quiera saber más de esta ciudad, existe la opción de dar datos a pinceladas para intentar ilustrar todo lo que ofrece, pero muchas veces, los autóctonos nos quedamos en “resoli, alajú y San Mateo”. Eso sí, nunca se nos olvida intentar hacer ver que como en Cuenca, pocos sitios con una calidad de vida ni siquiera parecida.

Pero se puede ir más allá. Y de eso me encargo ahora. La Catedral es muy bonita, más gótica que otra cosa, con tinte románico, e iniciada en el siglo XII. Además, el primer escalón que da acceso a la puerta principal está a mil metros sobre el nivel del mar, que siempre es un dato útil para hacerse el interesante cuando lo cuentas a los visitantes.

Qué decir del Museo de Arte Abstracto. 50 años de historia en el que se ha consolidado como uno de los mejores en su categoría. Bla bla bla. Todo eso sale, con mayor o menor acierto, en cualquier guía. Yo voy a ir más allá.

PEREZA

Se puede pecar en Cuenca. Y sobre todo de Pereza. Incluso a veces casi sin querer. Sube a los miradores de las hoces, en la parte alta del Casco Antiguo. Siéntate. Y ahora intenta levantarte. ¿Es pereza? ¿O síndrome de Sthendal? No es fácil salir de ahí, y mucho menos si tienes prisa. Pecador.

Se me ocurre otro sitio. Y por no quedarnos solo con la capital y explotar todo lo que da de sí la provincia, vete al embalse de La Toba. Y prueba esto. Piraguas tranquilas en La Toba.

Piraguas tranquilas en La Toba

ENVIDIA

Lo de pecar de envidia lo descubres cuando llegas a Cuenca. Y lo confirmas mucho más cuando te vas. No sé si envidia de la sana, pero desde luego envidia. Envidia por no tenerla más a mano, o porque, una vez has descubierto que (como dice el eslogan turístico) "Cuenca en única", te dan ganas de llevártela contigo.

No te preocupes si esto te pasa. Es normal. Envida de artistas. Y envidia de cosmopolitas que hacen de Cuenca su remanso de paz y saben que siempre estará ahí para desconectar cualquier neurona. Y sobre todo, envidia (y casi Meca) de escaladores. Dos botones para dos muestras. Ruta de las Hoces y Ruta del Alfar.

Escalada en Paules - Cuenca

GULA

Soy de los que opina que el buen comer puede ser un deporte de aventura como el que más. No hace falta buena preparación, tampoco estar enterado de cómo se hace ni siquiera seguir las instrucciones de un guía experimentado. Eso sí, te arriesgas a mucho, sobre todo si luego no hay siesta.

Y pecar de gula en Cuenca es fácil. Y si no, intenta resistirte a un buen Ajoarriero, al Morteruelo, a cualquier plato con carne de caza o al Resoli (ese licor de café con anís que muchos usan como digestivo y otros como desinhibidor) o a unas cervecitas con su señora tapa en la calle San Francisco. Entre piraguas tranquilas y escalada de primera, siempre hay sitio para un pincho. O para dos.

AVARICIA

Si vienes a Cuenca con tiempo, puede que no te pase. Pero si, como es lo habitual, esta ciudad es tu opción para una escapada de fin de semana, tendrás la necesidad de no dejarte nada por hacer y que te falte tiempo para sacarle partido.

Muchas cosas que ver y demasiadas para hacer para dos días, pero tranquilo. Tu instinto pecador, que sé que lo tienes, te hará sacar al avaricioso que tienes dentro en más de una ocasión. Y si no, prueba a dejarte caer por el Barranco de Los Cortados. Una vez aquí, querrás repetir los saltos una y otra vez como si no existiera el mañana. Hazlo, y luego quítame la razón, si eres capaz.

Barranco de Los Cortados - Cuenca

LUJURIA

No voy a reparar mucho en este apartado. Todos sabemos de qué pie cojeamos. Barrancos, espeleología, piraguas o escalada tienen su riesgo. Pero si te llama la lujuria, quién sabe qué puede pasar. Desfogar también es un deporte de riesgo y en Cuenca no va a ser menos. Eso sí, si vienes con pareja, puede que no te queden fuerzas para ejercer por la noche, siempre y cuando hayas aprovechado el día. Yo que tú descansaría por lo que pueda venir mañana.

Eso sí. Puede que en la Cueva de Los Moros, cuando más sobrecogido estés, te entren ganas de darle un beso al primero que pase. Solo lo aviso, por lo que pueda pasar.

Pase lo que pase, intenta no irte de esta ciudad sin el placer de haber puesto "mirando a Cuenca" a alguien. Aunque sea en sentido figurado, aunque te recomiendo el literal en cualquier caso.

Cueva de Los Moros - Cuenca

IRA

Coge un poco de adrenalina, mézclalo a partes iguales con una pizca gusanillo del estómago y añade otro tanto de ganas de más. Cuando juntes todo eso dentro de tu cuerpo, estarás preparado para afrontar el Descenso de La Torre. No es ira de la mala. Pero es muy parecido.

Piragüismo de Aguas Bravas - Cuenca

SOBERBIA

En casi todas las listas que a lo largo de la historia han intentado ilustrar los pecados capitales, la soberbia ha sido siempre considerada como el pecado original, madre de todos los demás y fuente de la que beben los pecadores como tú (y como yo).

Lo intentan explicar como un deseo por ser más importante o atractivo de los demás. Y también se puede caer en el si visitas Cuenca.

Y si no lo crees, prueba con un poco de senderismo en Los Callejones de Las Majadas

No es que te sientas más importante que los demás, pero desde luego, si que te sentirás único. Por el entorno, por lo exclusivo y por lo desconocido. Inténtalo. Luego me cuentas.

Por su puesto, hay mucho más. Te he propuesto una manera distinta de disfrutar Cuenca, y que mejor qué hacerlo pecando. Irás al infierno (o no), pero lo que es seguro, es que tendrás mucho que contar. Y muchas fotos que colgar en Facebook. De esas de darle el "Me Gusta".

Senderismo en Cuenca

¡POR CIERTO!

Diligencia, Caridad, Templanza, Generosidad, Castidad, Paciencia y Humildad son las virtudes opuestas a los siete pecados capitales en los que caerás sí o sí al venir. No te preocupes, que de eso también tenemos. Para compensar, digo.

Un abrazo.

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