30/11/2015Volver a Bitácora

El kayak, una embarcación milenaria

Francesc Bailón, antropólogo especializado en la cultura inuit y guía cultural de viajes al Ártico.

«Parece que la piragua se ha hecho hombre o el hombre se ha hecho piragua, y si los antiguos hubieran visto seres como esos, mitad personas, mitad barcos, los habrían clasificado como raza aparte, con mayor razón que á los centauros». Adolfo Labrure, 1920.

¿Esquimal o inuit?

Hasta no hace mucho, los inuit eran conocidos con el término despectivo de «esquimales». El origen de esta palabra, todavía sigue siendo motivo de controversia y una de las hipótesis que se barajan, establece su procedencia en el término Ojibwa e·škipot que significa los «que comen carne cruda». Otra probabilidad, no menos cierta que ésta, afirmaría que su origen procede del término ayassime de los indios Montagnais, que la utilizaban para referirse a los nativos del Labrador (esquimales e indios Micmac) y que significa «constructores de raquetas de nieve».

Del 13 al 16 de junio de 1977, se celebró en Barrow (Alaska) la primera Inuit Circumpolar Conference (ICC) que reunía a los representantes de distintos grupos inuit de Alaska, Canadá y Groenlandia (en 1990 acabaría añadiéndose la delegación rusa de la región de Siberia). En esta reunión se decidió que debía usarse la palabra inuit para designar a cualquier grupo esquimal, con independencia del nombre que se diera a sí mismo localmente o en su lugar de origen. La palabra inuit significa «personas o seres humanos» y su singular es inuk.

Los inuit viven en las regiones árticas de Alaska, Canadá, Groenlandia y Chukotka (Rusia). Como habitantes de un área que cubre más de 6.000 km de extensión, los inuit disfrutan de un territorio geográfico mayor que cualquier otro pueblo indígena del mundo, a pesar de tener una menor densidad de población. En la actualidad, son unos 150.000 individuos.

El origen del kayak

Los primeros pueblos paleoesquimales que cruzaron el estrecho de Bering desde Siberia a Alaska, lo hicieron con unas barcas de piel conocidas como kayak o «qajaq». Se desconoce el origen exacto del kayak, pero se sabe que fueron algunos de los antepasados de los actuales inuit los primeros en usarlo. Se supone que es la embarcación más antigua que se usa en la actualidad ya que se calcula que tiene más de 4.500 años. El kayak es un barco que puede llevar a una persona o dos y desde siempre ha sido un medio muy adecuado para la caza con arpón. Los kayaks son generalmente largos (variando entre 3 metros y 9 metros), estrechos (de 38 centímetros a 82 centímetros de ancho), y bajos (17 centímetros a 39 centímetros de profundidad). Antiguamente su cubierta estaba hecha de piel de foca (la más impermeable que existe) o morsa sobre un armazón que podía ser de madera flotante o de huesos de caribú o ballena.

Había muchos tipos de kayak y los diferentes grupos inuit (en el pasado eran 21 tribus y en la actualidad son 19), los fueron adaptando a sus propias necesidades, condiciones climáticas y topográficas.

Las baidarkas o el «iqyax» de los Aleutianos, eran semejantes a los kayaks inuit, aunque tenían dos carlingas. Eran cortas, con el arco curvo hacia arriba y la popa ajustada hacia fuera. Algunos arcos fueron hechos con la forma de un pico abierto de un pájaro.

Según algunos expertos, la palabra kayak significa «ropa para andar en el agua» ya que era construido según las medidas del cazador; otros indican que significa «hombre-barca». Los inuit además afirman que el kayak hay que ponérselo, no meterse en él. De hecho, crearon prendas específicas como el anorak, hecho de piel de foca y de tripas de pájaros que les aseguraban una estanqueidad, necesaria en las frías aguas árticas.

El kayak representa una perfecta adaptación al medio

Los inuit son ante todo un pueblo cazador y pescador, que ha sobrevivido en el Ártico y que ha debido adaptarse a unas condiciones extremas y a una geografía que ha condicionado su desarrollo cultural. Por este motivo, el kayak representa una embarcación perfectamente adaptada al medio y a las condiciones que le rodean. Se trata pues, de un ejemplo de laboriosidad e inteligencia y un elemento fundamental para la vida del pueblo inuit.

El kayak, una embarcacion milenaria

El kayak podía transportarse encima de la cabeza, en un trineo e incluso en un umiak (embarcación de piel que alcanzaba los 20 metros de eslora). El kayak era normalmente utilizado para la caza, aunque en algunas ocasiones se unían dos con la ayuda de unas barras que se fijaban fuertemente formando un catamarán. Éste se solía utilizar para hacer porteos de mucho material en tramos cortos.

A veces incluso se colocaba una vela al catamarán y se utilizaban los remos para controlar la dirección de la embarcación. La vela a veces podía ser rectangular. Este sistema solo se utilizaba en lugares de poco oleaje.

El Kayak una embarcación milenaria

Cada cazador fabricaba su propio kayak, por ese motivo cuando un inuk salía a cazar y no regresaban, se decía que había usado una embarcación prestada. Por lo tanto, los cazadores, debían poseer un kayak propio y ser expertos en su manejo antes de casarse y formar una familia. Las mujeres ayudaban a los cazadores a construir sus kayaks, curtiendo las pieles que luego servirían como cubierta en la embarcación.

A los niños inuit ya de bien pequeños se les enseñaba a navegar en kayak ya que normalmente a los 11 años ya eran capaces de cazar su primer animal y por lo tanto, estaban en edad de casarse.

El Taalutaq o Taaloq, se cree que fue introducido por un danés en el siglo XVIII. Consiste en una pantalla blanca de camuflaje, hecha de algodón y sirve sobre todo para cazar focas, ya que el color de la tela se confunde con el blanco de la nieve.

Tipos de kayak

Estructura de un kayak de los Inuit Netsilik, que muestra los bordes finos y las costillas y los largueros delgados lo que contribuyó a la ligereza de los kayaks del Ártico Central canadiense Bahía de Pelly, Territorios del Noroeste, 1974 CMC Iv-c-4546

Estructura de un kayak de la isla de Baffin, muestra los bordes gruesos y anchos y los largueros fuertes y anchos también, eso contribuyó a la pesadez de los kayaks canadienses del este Cabo Dorset, Territorios del Noroeste, 1961 CMC Iv-c-5625

Kayak del Inuit del Mackenzie (Inuvialuit) Delta del Mackenzie, Territorios del Noroeste, 1914 CMC Iv-d-1058

Kayak del Inuit del Cobre Región del Golfo de la Coronación, Territorios del Noroeste, 1916 CMC Iv-d-1057

Kayak del Inuit del Caribú Constructor principal: Tunguaq Lago Baker, Territorios del Noroeste, 1968 CMC Iv-c-3634

Kayak del Inuit del Caribú con unas cintas pintadas, una característica decorativa común de este tipo de embarcación Constructor principal: Tunguaq Lago Baker, Territorios del Noroeste, 1969 CMC Iv-c-4121

Kayak del Estrecho de Hudson Cabo Wolstenholme, Quebec, 1914 CMC Iv-b-49

Kayak del este de la bahía de Hudson, de "dos-agujeros" una variedad que primero apareció en las islas de Belcher en los años 40 pero no se ha extendido a los otros Inuit canadiense Islas de Belcher, Territorios del Noroeste, 1963 CMC Iv-b-825

Curiosidades
  • Los Inughuit del noroeste de Groenlandia que hasta 1818 habían permanecido aislados del resto de grupos inuit y del hombre blanco durante 400 años, habían perdido la técnica de construcción y navegación en kayak. Este es el motivo por el cual, cuando llegaba el verano y el mar se deshelaba, quedaban atrapados en tierra sin posibilidad de poder cazar en alta mar. En 1863, un grupo Inuit Iglulik procedente de Tierra de Baffin, llegó al norte de Groenlandia y reintrodujo el uso del kayak entre los Inughuit.
  • En la actualidad, los Inughuit son prácticamente los únicos inuit que siguen cazando con arpón y desde sus kayaks, narvales y focas. La gran mayoría, han cambiado esta embarcación tradicional por las barcas a motor.
  • A pesar del esquimotaje o maniobra de volteo (se han descrito más de 30 técnicas de esta maniobra), la caza desde el kayak era la actividad más peligrosa y se ha comprobado que el 35% de los varones morían en accidente en kayak. Algunas veces era a causa de las tormentas, otras la piel del kayak se veía rasgada por el contacto con bloques de nieve. En aquellos lugares donde existía un alto índice de mortandad por culpa de los accidentes en kayak, solía darse la poligamia, pues había pocos hombres y muchas mujeres.
  • Algunos exploradores mencionan una extraña enfermedad que atacaba los días de sol y de calma total, en el que el kayakista quedaba hipnotizado, perdiendo el control y ahogándose.
  • Entre los Ammassalimiut del este de Groenlandia, había la costumbre de no pronunciar el nombre de un difunto hasta que éste no estuviera reencarnado en otra persona. Este período de prohibición podía durar desde algunos días hasta varios años. Si el nombre propio también se utilizaba para designar un objeto, era necesario encontrar rápidamente un nuevo término que lo sustituyera. Este es el motivo por el cual la palabra carquit era el término que se usaba, al menos desde 1872, para designar el kayak, como consecuencia de la muerte de un hombre que llevaba este nombre y que no se lo habían puesto a otra persona.
  • El primer documento que habla de la existencia de los kayaks inuit, data de 1424. A mediados del siglo XVI el barón La Honteau da las primeras informaciones en lo referente a las medidas, peso y materiales de construcción de esta embarcación.
  • Los inuit del Canadá solían cazar el caribú en los lagos con sus kayaks, sobre todo en septiembre.
  • A finales de agosto de 1576, el explorador inglés Martin Frobisher capturó a un inuit con su kayak y lo llevó a Inglaterra. Durante el viaje, se mordió la lengua y se la cortó en dos al sentirse preso, aunque logró sobrevivir. Los londinenses quedaron maravillados al ver al nativo y su embarcación. Fue la primera vez que Europa vio el kayak y a su constructor.

Francesc Bailón Trueba. Licenciado en Antropología Cultural por la Universitat de Barcelona. Desde 1997, que se dedica al estudio e investigación de la cultura inuit. Hasta la fecha, ha realizado 21 expediciones al Ártico y ha viajado a más de 45 países. Es profesor y conferenciante de temas relacionados con este pueblo, guía cultural de viajes al Ártico y colaborador de la revista National Geographic España. Ha trabajado como asesor de cultura inuit en la película Nadie quiere la noche (2015), dirigida por la cineasta Isabel Coixet. Colaborador en algunos reportajes premiados relacionados con el cambio climático en las regiones árticas. Autor de numerosos artículos y de las obras: Los poetas del Ártico. Historias de Groenlandia (2012, reedición en 2015) y Los inuit. Cazadores del Gran Norte (2015) Nova Casa Editorial. Actualmente es considerado uno de los mayores especialistas en esta materia a nivel mundial.

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